Ya nos hemos vuelto medio profesionales en temas terremotiles. El tema víveres está cubierto, pero vivir en un refugio te deja muuuuuuuuchas horas para no hacer nada y estamos un poco hasta los mismísimos. Así que hemos ido a preguntar al profesorado de la Universidad de Kumamoto qué podíamos hacer para ayudar. La respuesta: haceos voluntarios. ¿¿??

Aquí en Japón la peña se pide días en el trabajo para ir a hacer voluntariado porque…

A) …menuda escaqueada del curro me voy a pegar.

B) …pobre gente, necesitan a alguien que les ayude.

C) …el trabajo puedo hacerlo siempre, el voluntariado no.

D) …no hay nada como un poco de voluntariado para subirme la autoestima.

 

Y la respuesta correcta en el próximo post. Nah, es coña. Es la C. Así es queridos compañeros españoles. Aquí no se está bien hasta que todos estamos bien. Curiosa manera de pensar.

Así que a voluntariear (también se puede decir así). Hay mucho que hacer, pero a menos que tu japonés sea de nivel nativo, me da que llamar al ayuntamiento para solicitar provisiones no va a salir tan bien como esperas. Así que se nos ha propuesto hacer actividades para los niños, que entre las réplicas de los terremotos, no poder jugar y tener que estar encerrados en el mismo sitio durante 3 días, están que se suben por las paredes.

La idea inicial era que los niños disfrutaran dibujando, pero poco a poco incluso los adultos se unieron a esta fiesta de pinturas. Después de hooooras y hoooras dejando volar la imaginación, los pequeñajos nos enseñaron los juegos de escuela más populares. Pasándolo así de bien, no queremos volver nunca a casa.

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