Esto de ser voluntarios nos está gustando y sigue habiendo mucho por hacer. Entre todos los estudiantes extranjeros que estamos en el refugio hemos montado turnos para estar en el puesto de ayuda al “gaikokujin” (léase sujeto no japonés). Así podemos mantener informados a los que no hablan japonés sobre cualquier novedad: apertura de transportes, previsión del tiempo, dónde conseguir agua potable…

Por supuesto, nosotros queremos ir un paso más allá, así que hemos organizado una serie de actividades para que la gente del refugio pueda entretenerse un poco:

Idiomas, bailes del mundo, clases de cultura japonesa…

Xenia-san se ocupa de las clases de yoga y está teniendo tanto éxito que seguramente continuará dándolas hasta el final del semestre.

Por mi parte, como no sé hacer nada del otro mundo, doy clases de castellano. Esperemos a ver qué tal, juzguen ustedes mismos: Clases

 

 

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